critica arsene lupin 1932

Arsène Lupin (1932) 16/04/2014
Una crítica de Father Caprio
Director

Jack Conway

Año: 1932   Guión: Lenore J. Coffee, Bayard Veiller, Carey Wilson   Música: Alfred Newman   Fotografía: Oliver T. Marsh   Título original: Arsène Lupin
Intérpretes:

Referencias externas cineastas:

Ethel Barrymore

Ernst Lubitsch


Contrariamente a lo que se ha dicho esta no fue la primera vez en que dos Barrymore (John y Lionel) compartieron escenario. Los años 1917 y 1919 contaron con su presencia teatral e incluso con su hermana Ethel. Sin embargo, fue en esta producción de la MGM dirigida por Jack Conway: “Arsene Lupin”, donde la química entre ambos hermanos se traspasa a la gran pantalla haciendo palidecer inclusive su argumento. Claro que la sangre no acaba llegando al río y la historia del novelesco ladrón no desmerece por lo que la película se ve con interés.




Como aliciente adicional, por si el duelo Barrymore no bastase, tenemos algunas escenas claramente identificables como pre-code con una supuesta condesa rusa ligerísima de ropa y encamada desde su primera aparición en la habitación del Duque de Charmerace (John), escena donde las sugerencias y diálogos atrevidos evocan, salvando muchas distancias, el cine del maestro Lubitsch. Su toque cómico tampoco es el famoso toque del alemán pero tiene algunos puntos de coincidencia. Pueden acusarme de herejía cinematográfica pero si ven la película verán que hay algo de verdad en mis palabras.

El libro de Maurice Leblanc ha sido llevado al cine en muchas ocasiones por lo que su historia no resulta desconocida para el gran público. Incluso hay una versión relativamente reciente del año 2004. Arsene Lupin , ladrón de guante blanco, tiene atemorizada a la high sociedad parisiense del XIX por sus robos audaces e inexplicables. El inspector Guerchard (Lionel) arriesga su propio futuro en caso de no conseguir desenmascarar y dar captura a un delincuente que lleva su osadía hasta las últimas consecuencias: Robar la Gioconda en pleno Louvre y a la luz del día, rodeado de la gendarmería al completo.

Un argumento entretenido que sirve de escaparate donde se muestra la categoría interpretativa de los dos hermanos Barrymore, en papeles aparentemente opuestos pero que acaban solapándose en muchos momentos. Para el espectador, durante bastantes fases del film, ambos resultan sospechosos y los “interrogatorios” mutuos a que se someten en ciertos momentos son combates dialécticos de alta escuela.

Es cierto que el tono cómico y distendido prevalece sobre la típica historia más o menos seria de policías y ladrones y en consecuencia se aceptan ciertas libertades como un final un tanto cara a la galería. Y es que en realidad la forma prima sobre el fondo. Y la actuación de los brothers se come con patatas la propia historia de Lupin y esta no es mala, que conste…

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