critica cuando el remake no es necesariamente peor

Cuando el remake no es necesariamente peor 19/06/2013
Un artículo de El Despotricador Cinéfilo
Referencias externas cineastas:

Leo McCarey

Charles Boyer

Irene Dunne

Cary Grant

Deborah Kerr

Alfred Hitchcock

Cecil B. DeMille

Frank Capra

Robert Mitchum

Howard Hawks


Provengo de una generación que desde siempre la palabra remake ha tenido muchísimas connotaciones peyorativas y despectivas, pues algunos de los más infumables y lamentables remakes de la historia del cine se han realizado en las últimas décadas siendo en casi todos los casos los resultados muy inferiores al original.

Y uno podría llegar a pensar que siempre fue así y que los remakes nunca han servido para superar al original cualitativamente hablando y que solo interesa hacerlos por intenciones económicas para volver a hacer negocio con una historia que ya dio muy buenos ingresos en el pasado. Pues bien, eso no siempre fue así, y me lo ha confirmado de nuevo al ver hace unas semanas la espléndida Tu y yo que Leo McCarey realizó con Charles Boyer e Irene Dunne. Todo un clásico del año 39 que el propio McCarey volvió a realizar dos décadas después (con unos inolvidables Cary Grant y Deborah Kerr) que es incluso más emotiva, sentimental y emocionante al ya de por sí magnífico film original.

Podría considerarse Tú y yo como la gran excepción pero no es así, ¿o acaso no es infinitivamente más trepidante, vibrante y expectante la versión de los años 50 que el propio Hitchcock hizo de su clásico de los años 30 El hombre que sabía demasiado? ¿No es más gloriosa, emotiva y espectacular Los diez mandamientos que Cecil de Demille dirigió en los años 50 de su poco interesante versión muda de los años 20? ¿Dama por un día de Capra, a pesar de ser un film muy entretenido, no es tan sensible, ocurrente y divertida como Un gánster para un milagro realizada por el propio Capra 30 años después? Los casos de los remakes mejorados, aunque no sea por el mismo director, a citar son muchos: Ben-hur, Cleopatra, Mujercitas, Romeo y Julieta, etcétera.

De todos modos, para ser justos, cierto que los peores remakes se hicieron en las últimas décadas pero hay ciertos clásicos de los años 80 y 90 que son muy superiores a sus versiones anteriores: La mosca, El cabo del miedo (mediocre a rabiar la versión de los años 60 solo destacable por la estupenda interpretación de Robert Mitchum), El padre de la novia (insufrible, ñoña y anodina la versión de Vicente Minnelli con Spencer Tracy en los años 50) , El enigma de otro mundo (la película de los años 50, por mucho que Hawks metiera mano ahí, es de una cutrez y banalidad absoluta, nada que ver con el inolvidable y terrorífico remake que Carpenter nos regaló en los años 80), La mujer pantera (inaudito para mí el prestigio que aún mantiene este clásico de Tourneur cuando el remake de Schrader es mucho mejor), etcétera.

Por tanto hay que tener siempre una mente abierta a cualquier remake porque, cuando menos te lo esperas, puede saltar la sorpresa. Cierto que la tendencia habitual es defraudarnos y colarnos un remake innecesario y peor, pero caray, cuando atinan es una pura gozada de disfrutar del mejor cine aunque sea a base de una historia ya contada con anterioridad.

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