critica cuando los efectos especiales dejaron de ser especiales

Cuando los efectos especiales dejaron de ser especiales 12/01/2010
Un artículo de El Despotricador Cinéfilo
Referencias externas cineastas:

John Williams


Desde siempre he sabido que soy un privilegiado por haber nacido en una década que me ha proporcionado, en las salas de cine, algunas de las mejores experiencias cinematográficas de mi vida, aparte de regalarme una de las mejores (cinéfilamente hablando) infancias/adolescencias que pueda tener un amante del Séptimo Arte.

Estoy hablando, por supuesto, de esa época de nuestra niñez en la que crecimos al compás de algunas Obras Maestras como La guerra de las galaxias, Tiburón, En busca del arca perdida, ET, Encuentros en la tercera fase o Superman (caray, tras nombrar esta retahíla de películas me acabo de dar cuenta de lo mucho que quiero a John Williams). Todas ellas tenían unos efectos especiales asombrosos, fascinadores y revolucionarios, casi mágicos, y desde luego sí que eran especiales, no como ahora.

Hoy en día ha llegado un momento en el cine, con la revolución digital, en que los efectos visuales han dejado de sorprender, de maravillarnos, de sobrecogernos, y eso que ahora son mejores que nunca. Quizás ese sea el problema, que, al ser académicamente perfectos, al ser digitalmente intachables y, sobre todo, al ser empleados de forma constante y abusiva en cualquier película, han perdido su encanto.

Y es que quizás esta no sea una crítica escrita con la cabeza, pues no dispongo de ningún razonamiento o argumento en que basar y justificar mis reflexiones, porque, si lo pienso fríamente, estamos viviendo una envidiable revolución sin parangón en la historia del cine. Pero, ay, si en vez de pensar con la cabeza lo hago con el corazón, no puedo evitar emocionarme mucho más pensando en E.T. sobrevolando una inmensa luna, en Superman volando tras un misil o en Terminator luchando contra el T-1000 . ¿Que son efectos algo cutres, primarios y artesanos? Pues sí, pero al menos mi generación tendrá siempre el privilegio de haber sentido vuelcos de corazón de pura emoción al contemplarlos, lo cual nunca ocurrirá con los perfectos e inmaculados efectos de ahora, impecables, sí, pero no sorprendentes. Una gran pena, sin duda, para los futuros cinéfilos.

Esta crítica de Cuando los efectos especiales dejaron de ser especiales ha sido leída 1036 veces.

Ha recibido 13 votos y está valorada con un 7,62.

¿Cuál es tu valoración de esta crítica? Anímate a votar

Tu voto:


La web de El Despotricador Cinéfilo utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. X Cerrar