critica el tercer secreto 1964

El tercer secreto (1964) 02/02/2017
Una crítica de Father Caprio

Año: 1964   Guión: Robert L. Joseph   Música: Richard Arnell   Fotografía: Douglas Slocombe   Título original: The third secret
Intérpretes:

Referencias externas películas: Oro en barras, Un pez llamado Wanda, Corazón dividido, Oleadas de terror


Estamos ante un director al que probablemente habremos encasillado dentro del género de la comedia inglesa. Sus trabajos para la Ealing Studios con la muy recomendable "Oro en Barras" entre ellos así como aquel pez cinematográfico llamado Wanda avalarían tal calificación. Sin embargo donde hay talento es fácil que germinen flores de otras categorías incluso esas flores invernales grisáceas y tristes a priori apropiadas para paisajes tipo London donde la depresión parece convertirse en inseparable compañera de caminos.




"El tercer secreto" es una película donde el humor digamos que anda desaparecido en combate. Desde la primera secuencia la única entidad que parece no estar para nada de vacaciones es la muerte. La muerte, no de un viajante, sino de un psiquiatra y por suicidio aparente pone patas arriba todos los conceptos que se presuponen en un restaurador de enfermedades mentales. ¿Habrá algo más contradictorio que el suicidio de un psicoanalista?. Ese es el intríngulis del film, su nudo gordiano, ¿Suicidio o asesinato? Y en el supuesto de que la segunda de las opciones sea la buena ¿Quién?

La lista de sospechosos se confecciona rápido. Los desequilibrados pacientes tienen todos los números de la rifa. Hasta el periodista el investigador (se podrá observar que ya en los 60 se trabajaba en periodismo de investigación) fue cliente habitual del experto en neuras, por lo que tampoco cabe descartarle así de buenas a primeras del conjunto de nominados, máxime si, como es notoriamente conocido, en los locos es muy frecuente no saber lo que se hacen. Evidentemente para conocer la solución al acertijo habrá que ver la película.

Sepan que es una buena película en la que sobresalen, como no podía ser de otro modo, las actuaciones de sus protagonistas, Stephen Boyd, Pamela Franklin y Diane Cilento, entre otros. Dar vida a personajes con problemas mentales no es fácil y hacerlo de forma tan realista y creíble como es el caso, muchísimo menos. Ellos lo consiguen ayudados por una magnífica fotografía de Douglas Slocombe y una adecuada banda sonora de Richard Arnell capaz de transmitir a los espectadores estados anímicos y desequilibrios mentales.

Podría ponerse un pero al film y es la excesivamente, a mi juicio, detallada explicación de las diferencias entre enfermos neuróticos y enfermos psicóticos así como sus distintos grados. Es cierto que se revela esencial en el film pero creo que la generalidad de espectadores puede tener los conceptos básicos para poder seguir la trama del asunto sin mayores obstáculos.

Dando un repaso a la filmografía de Crichton vemos que, como no podía ser de otro modo, lo del encasillamiento no era su problema sino el nuestro. Películas con títulos tales como "Corazón dividido" y "Oleadas de terror" no presagian carcajadas a go-gó precisamente. Habrá que revisarlas.

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