critica la carta del kremlin

La carta del Kremlin (1969) 16/10/2009
Una crítica de Father Caprio
Director

John Huston

Año: 1969   Guión: John Huston, Gladys Hill   Música: Robert Drasnin   Fotografía: Edward Scaife   Título original: The Kremlin Letter
Intérpretes:

Referencias externas cineastas:

Quentin Tarantino

Referencias externas películas: El tesoro de Sierra Madre, Cayo largo, La noche americana, El halcón maltés


Vaya por delante que considero a Huston un excelente director. Películas como El tesoro de sierra Madre, Cayo Largo, La noche de la iguana o El Halcón Maltés, entre bastantes otras, no son el resultado de un día de suerte.

La carta del Kremlin
Pero, hay días en que uno se levanta algo así como con ganas de despotricar, eso sí, educadamente, que lo cortés no quita lo valiente, y hoy como que le va a tocar al señor Huston. La cosa viene a colación de La carta del Kremlin, película suya no demasiado bien acogida por el público en su tiempo, aunque la crítica y los años transcurridos parecen haber encumbrado el film a la categoría de cult movies solo aptas para paladares exquisitos. Bien, pues a riesgo de recibir algún vapuleo que otro por discrepancias con la selecta jet cinematográfica, me reafirmo en que se trata de una película mediocre donde se confunde la violencia gratuita con el talento artístico.

No estoy hablando de una violencia tipo Tarantino año 2009. Los años 70 eran otra cosa pero aún así las gratuidades de Huston son evidentes. Además, la violencia no es únicamente partirle el espinazo a alguien. La nota final proponiendo tres muertes inocentes a cambio de una vida es una agresión al espectador para que deje la sala con cara de mala leche. Tal vez Huston pretendía que dirigiéndose a la salida los espectadores comentaran ¡Que grande es este Huston!. Y Huston es grande, tan grande que su fama no se resiente porque jugando a los espías intente romper el mito Bond, lo mismo que lo quiso romper con aquella infumable Casino Royale del 67. Porque es muy cierto que los espías no son necesariamente tan seductores ni toman martinis no agitados ni desvían automáticamente las balas que se disparan sobre los OO7 que en el Fleming-mundo han sido.

Pero para demostrarlo no hace falta convertirlos en drogadictos, gays o gigolós insensibles, ni ponerles nombres hortera, tipo “el brujo” o “el libertino” o la “dulce Alicia”. Hay términos medios entre los irreales pero entretenidos Bond con sus chicas y los anónimos funcionarios grises tipo Greene o LeCarré. Y en esa media real habrá muertes y dureza pero bien incardinadas en un contexto de realidades para adultos donde la violencia no puede eludirse porque eludirla sería como eludir el mundo. Mi crítica a Huston no es tanto que desmitifique los Bond-light sino que lo haga exagerando las dosis.

Aunque en realidad tampoco tengo claro si estoy criticando a Huston o simplemente despotrico contra todos aquellos que después de casi dos horas de una mediocre película, encuentran en sus últimos quince minutos la piedra filosofal de las maravillas hustonianas descubriendo sentidos ocultos solo al alcance de paladares con gourmet cinéfilo. Desde luego que lo que despotrico lo digo con el máximo de los respetos…

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