critica las emociones incrustadas 2013

Las emociones incrustadas 20/10/2013
Un artículo de El Despotricador Cinéfilo
Referencias externas cineastas:

Steven Spielberg

John Williams


Pocas cosas (por no decir ninguna) hay más perdurables que el cine que se ve en la infancia y que se te incrusta en el subconsciente para toda tu vida. Esos recuerdos y memorias afectivas hibernan ya para siempre dentro de nosotros y siempre salen a flote cuando se evocan. Yo fui consciente de ello en el año 2002 cuando fui al cine al reestreno de "E.T." por el 20 aniversario que se cumplía de la sublime Obra Maestra de Spielberg. En la escena de la despedida no pude contener los lagrimones que brotaban sin parar y el tremendo desasosiego que produce esa magistral escena. Esto me hizo cuestionarme ¿Por qué en las últimas décadas otras películas muy tristes y sentimentales como "Titanic", "Million dollar baby" o "Los puentes de Madison" no provocaron una sola lágrima en mí? Todas ellas me emocionaron y sobrecogieron, pero ninguna me hizo llorar. Y sin embargo, cada vez que he vuelto a ver "E.T." o escucho en el CD ese fragmento de la música del Maestro Williams lloro desconsoladamente. La explicación es bien fácil: "E.T." está incrustada en mi memoria afectiva de la infancia, y quizás subconscientemente no lloramos solo por la película que vemos, sino por rememorarnos vivamente las emociones que nos produjo en su momento. Y también lloramos por la infancia perdida y toda la inocencia que se fue con ella.

Por ello todas esas películas vistas en la infancia, sean del género que sean, impactan y calan muchísimo a día de hoy en nosotros más que otras que sean mejores de hoy en día. Las de hoy en día pueden que nos gusten más, que estén mejor hechas, que sean mejores o que sean peliculones con los que disfrutemos mucho. Pero jamás podrán conseguir esa constricción afectiva en el corazón cada vez que revisamos clásicos de la infancia como la mencionada "E.T.", "Sonrisas y lágrimas", "Superman", "La profecía", "Indiana Jones", "Los gremlins", "El resplandor", "Tootsie", "Regreso al futuro" o toda la mítica saga de "Star wars".

Conclusión: hacerse mayor es un asco, no solo por las responsabilidades, frustraciones, conflictos y amarguras que trae consigo la edad adulta sino por la perdida de esa inocencia afectiva que nos producía el cine.

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