critica memorias de una geisha

Memorias de una geisha (2005) 16/12/2007
Una crítica de El Despotricador Cinéfilo

Año: 2005   Guión: Robin Swicord   Música: John Williams   Fotografía: Dion Beebe   Título original: Memoirs of a Geisha
Intérpretes:


Memorias de una geisha (Rob Marshall, 2005) es lo que se podría denominar una película académicamente perfecta, viniendo equipada con todos los ingredientes necesarias para gustar al público: una buena historia basada en una novela de éxito, un impecable sentido del gusto, un guión muy entretenido que conjuga la emotividad con la tristeza y con el estilo de cine de entretenimiento más hollywoodiense, una hermosa fotografía que retrata con todo lujo de detalles la vida de las tradiciones y costumbres milenarias del Japón de primera mitad del siglo XX, por no hablar del fascinante mundo de las geishas que tanto nos cautiva a nuestra mente occidental.




Todo es perfecto [aparentemente] en el film, y lo mejor de lo mejor está detrás de este trabajo artesano (pues la labor de Rob Marshall es netamente artesanal) desde un vestuario deslumbrante, una dirección artística apabullante con unos decorados y ambientación sobresalientes, y sobre todo es destacable la evocadora, sobrecogedora, soberbia y maravillosa banda sonora a cargo del Maestro Williams (uno de sus mejores Obras Maestras de los últimos años) que da el verdadero espíritu al film y aporta más que ningún otro elemento a la película.

¿Qué falla entonces?, ¿los actores tal vez?, no lo creo, todos están muy bien y muy convincentes en sus respectivos papeles. Lo que falla en sí es la historia de amor, se supone que Memorias de una geisha es ante todo una historia de amor, dicha historia de amor es el motor que empuja todo el film y la causa de las desdichas de la protagonista, y aquí es donde falla estrepitosamente, pues Rob Marshall apenas da unas pinceladas al momento que se conocen, tratándola como una escena más del film, y se supone (más viendo todo lo que ocurre después) que debería ser una escena tan cumbre, impactante y memorable que nos identificásemos desde ese momento con la protagonista compartiendo el mismo anhelo por conquistar a su amado. Pero es una escena tan insustancial y anodina que no nos cautiva nada.

Desde ese momento ya nos quedamos un poco desconectado de la historia, pues no se hace del todo creíble que ya desde niña se haya enamorado de Ken Watanabe, y que su única misión en la vida sea conseguir su corazón, pues no vemos en esa escena vital el enamoramiento entre ambos, quizás falten más miradas, quizás falten más dialogo, quizás falten más química entre ambos, no lo se, solo se que lo que dura esa crucial escena no es suficientemente explícita como para entender el futuro comportamiento de la protagonista.

Y ya todo se derrumba en la escena final cuando Ken Watanabe reconoce su amor por ella que siente desde el día que se conocieron, un final forzado a rabiar, un final que no convence, un final metido con calzador, y que no nos podemos creer, pues ya desde el principio de la historia todo indica lo contrario. Que pena sinceramente que ese primer encuentro no dure más o lo explique mejor, porque entonces si que hubiese sido la película académicamente perfecta que aspiraba ser.

Esta crítica de Memorias de una geisha ha sido leída 1014 veces.

Ha recibido 15 votos y está valorada con un 6,93.

¿Cuál es tu valoración de esta crítica? Anímate a votar

Tu voto:



La web de El Despotricador Cinéfilo utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. X Cerrar